Datos personales

Mi foto
ROQUETAS DE MAR, Spain
Licenciado en Educación Física

martes, 8 de noviembre de 2011

CRECER A LOS 40



Pero no te preocupes si todavía no los has cumplido; en esta entrada hablaremos de como dar un estirón a tu columna vertebral y mejorar tu aspecto físico en general, el de tu espalda en particular y, en algún caso, ganar algunos centímetros.

En definitiva, se trata de cuidar especialmente la musculatura de la columna vertebral que cada día, cada minuto y cada segundo está trabajando intentando mantenerla en posición vertical, técnicamente “erguida”.

Esta musculatura tiene que luchar contra la acción de la continua e inagotable fuerza de la gravedad, excepto cuando estamos tumbados, y que en el caso de dejar de actuar esta musculatura, nuestro cuerpo se arrugaría, se encorvaría, se caería.

Sinceramente, si nos miramos al espejo de perfil y analizamos las curvaturas de nuestra columna, podremos apreciar como una de ellas, la curvatura dorsal empieza a pronunciarse: es uno de los primeros efectos de la falta de tono muscular a este nivel. A veces esta curvatura se relaciona con momentos de un gran  crecimiento en un corto espacio de tiempo, pero si ya has dejado atrás esa etapa, esa curvatura aparece porque tu musculatura está perdiendo tono (tensión que desarrolla un músculo en estado de reposo para mantener la postura corporal). Se trata pues de “tonificar” esa musculatura, la implicada en el mantenimiento de esa postura, la correcta, la erguida.

Seguro que no has visto a ningún deportista de los que cuidan su cuerpo y su imagen, de los que van al gimnasio cada día mostrando esa mala postura: su desarrollo muscular, especialmente el de los músculos dorsales (dorsales, trapecios, romboides…además de la musculatura extensora de la columna vertebral) está bien desarrollados. Y no es que vayan siempre sacando pecho, es que caminan “derechos”.

Pero ¿cómo lo podemos hacer de manera rutinaria y hablando de personas normales?, y hago esta puntualización porque esto puede acabar convirtiéndose en una patología que dificulte incluso nuestra respiración:

Vamos a empezar cada día con unos estiramientos, unos “desperezamientos”. Esos que nos enseñaron a no hacer en público porque era de mala educación: desperezarnos. Al echar los pies al suelo, brazos en cruz tirando de codos hacia atrás y un gran bostezo; a continuación brazos arriba tirando de codos atrás y otro gran bostezo; para terminar, manos en la nuca y tirando de los codos hacia atrás, el último bostezo. Lo del bostezo no es obligatorio, pero a esas horas de la mañana y al hacer esos ejercicios, ellos salen solos.

Con este simple gesto, están poniendo en marcha casi todos los músculos de la espalda, además de activar la circulación sanguínea después de estar toda la noche tumbad@.

Otros ejercicios para hacer con mayor dedicación, en otro momento del día, son las retroversiones de hombros: en posición exageradamente erguida (sacando pecho) eleva los hombros hacia las orejas; cuando alcancen el punto máximo (no te obligues que no llegarán a tocarlas) haces un movimiento hacia atrás, acercando los omoplatos, para dejarlos caer a su posición natural: NUNCA HACIA ADELANTE !!!

Debes repetir el gesto varias veces: hoy diez veces, mañana 15 ó 20; la semana que viene dos veces 15 y así aumentar progresivamente. Al principio notarás la aparición de molestias (agujetas) pero si eres constante, como la fuerza de la gravedad, podrás corregir esa postura que empieza a tambalearse. Lo de las mancuernas es opcional.

 








No hay comentarios:

Publicar un comentario